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Técnicas de anclaje para la ansiedad

Anclarse (grounding) es darle a tu atención un trabajo en el presente para que deje de correr hacia adelante. La versión más conocida es 5-4-3-2-1, pero hay opciones más simples para cuando nombrar cosas te queda grande. Aquí van seis, con la situación que le va a cada una.

Última revisión:

Qué hace en realidad el anclaje

El anclaje no te relaja: te cambia de lugar. La ansiedad funciona con predicciones — qué podría pasar, qué significaría, qué harías entonces — y las predicciones ocurren en cualquier parte menos en la habitación donde estás. Las técnicas de anclaje ocupan justo la atención que la predicción necesita.

Por eso siguen funcionando cuando la relajación no. No hace falta sentirse en calma para nombrar cuatro sonidos. Solo hay que hacerlo.

1. 5-4-3-2-1, la versión estándar

Cinco cosas que ves, cuatro que oyes, tres que tocas, dos que hueles y una que saboreas. El equipo de salud conductual del University of Rochester Medical Center la publica empezando con respiración lenta y profunda, y anima a fijarse en detalles comunes: “un bolígrafo, una mancha en el techo, cualquier cosa a tu alrededor”[1].

Va bien para: una ola de ansiedad que sube cuando tienes un minuto o dos y puedes quedarte donde estás.
Ojo con: el perfeccionismo. No hay respuestas incorrectas ni necesidad de encontrar cinco cosas interesantes.

Algunas versiones intercambian oído y tacto. El orden no es el ingrediente activo: pasar de un sentido al siguiente de manera deliberada, sí.

2. 3-3-3, la versión corta

Nombra tres cosas que ves, tres que oyes y después mueve tres partes del cuerpo: un hombro, un pie, la mandíbula. Es más corta, más fácil de recordar bajo presión, y el movimiento final le da algo que hacer a la adrenalina.

Va bien para: los primeros treinta segundos, o cuando cinco de cualquier cosa es demasiado.

3. Respiración contada como anclaje

No es un ejercicio de relajación: es un ejercicio de conteo. Cuenta cada exhalación: uno, dos, tres, cuatro, y vuelve a empezar en uno. Cuando notes que llegaste a once o que perdiste la cuenta, empieza otra vez en uno, sin comentarios.

Toma prestado el mecanismo de la respiración lenta, que una revisión sistemática de 2018 asocia con mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca, más actividad parasimpática y menos activación y ansiedad reportadas[4], pero la razón para usarla como anclaje es el conteo, no la fisiología. Una versión más estructurada está en la respiración cuadrada.

Va bien para: estar acostado sin dormir, o cualquier situación en la que no puedes mirar alrededor.

4. Frío

Agua fría en las muñecas, un paño frío en la cara, un vaso frío sostenido con las dos manos, salir al aire frío. El frío es brusco, involuntario e imposible de ignorar, y por eso corta el circuito.

No hay ensayos sólidos sobre el frío como intervención para la ansiedad. Es una estrategia muy usada, con un mecanismo plausible y casi ninguna desventaja. Trátala como un recurso práctico, no como un tratamiento, y sáltatela si tu médico te dijo que la exposición al frío no es para ti.

Va bien para: cuando no te salen las frases y necesitas que algo te pase, más que hacer algo tú.

5. Cálculo mental

Contar hacia atrás desde 100 de siete en siete. Nombrar países que empiecen con B. Deletrear tu nombre completo al revés. Cualquier cosa lo bastante difícil como para exigir esfuerzo y lo bastante aburrida como para no tener carga emocional.

El mecanismo es el mismo que el del anclaje sensorial — atención ocupada — aplicado a la memoria de trabajo en lugar de a los sentidos. Suele ser la que funciona cuando la habitación misma empieza a sentirse irreal.

Va bien para: la sensación de desconexión, o el pánico en un sitio sin nada que mirar.

6. Tacto y peso

Empuja los pies contra el piso y siente cómo te devuelve la presión. Junta las palmas y apriétalas. Sostén algo con una textura marcada: llaves, una manga áspera, una botella fría. Pon una mano abierta sobre el pecho o el abdomen y siente cómo se mueve.

El peso y la presión dan una señal clara y continua que no te obliga a buscar nada, así que es la opción que menos esfuerzo pide de toda la lista.

Va bien para: el medio de una crisis, en público, cuando no puedes hacer nada visible.

Por qué vale la pena aunque falten ensayos

Desconfía de quien diga que el anclaje está “clínicamente comprobado”. Son técnicas de afrontamiento que enseñan y publican servicios clínicos[1], no intervenciones con ensayos aleatorizados propios, y el centro de salud complementaria de los NIH califica gran parte de la literatura de relajación asociada como de calidad baja o muy baja, con muestras pequeñas[5].

Lo que las hace valiosas de todos modos es para qué se usan. Los ataques de pánico terminan solos: el NHS dice que la mayoría dura entre cinco y veinte minutos y que “dan miedo, pero no son peligrosos”[3], y el NIMH señala que los ataques de pánico “no son mortales en sí mismos”[2]. No estás tratando de vencer nada: estás tratando de atravesar unos minutos, y una técnica sin riesgo, sin costo y con un mecanismo plausible es una forma razonable de pasarlos.

Cómo lograr que una se quede

  1. Elige una. Seis opciones son un resumen, no un plan.
  2. Practícala cuando no pasa nada. Dos veces al día, una semana, sin momento especial. Estás construyendo memoria, no calma.
  3. Átala a una señal. Cada vez que te sientas al escritorio. Cada vez que subes al auto.
  4. Cuenta con que al principio parezca inútil. Nombrar cuatro sonidos en calma se siente absurdo. Eso es justo lo que la deja disponible después.

Cuándo pedir ayuda

El anclaje es para momentos. Si lo usas varias veces al día, si evitas lugares por si acaso, o si la ansiedad está dándole forma a tu semana, habla con un profesional. La terapia cognitivo-conductual tiene la base de evidencia más sólida de todos los abordajes psicológicos para los problemas de ansiedad, con tamaños de efecto al menos medianos en ansiedad social y pánico[6].

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relif incluye anclaje guiado junto a más de 20 técnicas de alivio y recuerda a cuáles vuelves, así que la que te sirve es la primera que te ofrece. Y está en tu teléfono, que es donde suelen pasar estos momentos.

Cómo se escribió esta página: por el equipo de relif, no por profesionales clínicos. No ponemos un sello de “revisado por especialistas” que no podamos sostener. En su lugar citamos cada fuente con su fecha, preferimos revisiones sistemáticas y ensayos aleatorizados antes que estudios sueltos, y ajustamos la fuerza de las palabras a la fuerza de la evidencia: “puede ayudar” y “la investigación sugiere”, nunca “cura” ni “trata”.

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Aviso de bienestar: relif es un compañero de bienestar y autocuidado diseñado para apoyar tu bienestar emocional. No es un dispositivo médico, no proporciona consejos médicos y no sustituye la atención médica profesional, la terapia o el asesoramiento. Si estás experimentando una emergencia médica o de salud mental, comunícate con los servicios de emergencia locales o una línea de crisis de inmediato.

Fuentes

  1. 5-4-3-2-1 Coping Technique for AnxietyUniversity of Rochester Medical Center, Behavioral Health Partners (2018)
  2. Panic Disorder: What You Need to KnowNational Institute of Mental Health (NIMH)
  3. Panic disorderNHS
  4. How Breath-Control Can Change Your Life: A Systematic Review on Psycho-Physiological Correlates of Slow BreathingZaccaro et al., Frontiers in Human Neuroscience 12:353 (2018)
  5. Relaxation Techniques: What You Need To KnowNational Center for Complementary and Integrative Health (NIH)
  6. The Efficacy of Cognitive Behavioral Therapy: A Review of Meta-analysesHofmann et al., Cognitive Therapy and Research (2012)